Monday

Adiós Blog.



Esta es la ultima entrada que haré en este blog. Ya ha pasado de moda su modalidad, su diseño… su proveedor… como se diga esa mierda. No me muevo mucho en palabrería de esta basta red de redes. Esta que saca lo mejor, pero más veces lo peor, de lo nuestro.
Muchas veces le escribí a alguien por estos lados, de forma indirecta claro, nunca con nombre ni apellido. Tal vez por miedo y esas cosas idiotas que tiene el ser humano. Pero aun así, se que esa persona me leyó.
Escribí contra la sociedad, las personas, el mundo, contra todos. Nunca fue mi intención insultar, herir, o cualquier mala acción. Simplemente fue mi lugar de desahogo natural, y es raro que haya sido acá. “Ay los jóvenes de hoy” diría cualquier vieja. Y esa vieja tendría razón.
Este blog fue el mejor ejemplo de cómo nos relacionamos hoy en día, a puro pantallazo, texto, mails, entradas, bla bla bla. Y me avergüenza, pero no tanto.
También tengo claro que a varias personas les gustaba lo que escribía, y habían muchos anónimos dando vueltas dejando comentarios lindos, otros misteriosos, y muchos horribles. Pero que más da… el anonimato es el mejor refugio para el temeroso. Y yo tengo muy en claro quienes son.
Se que muchas veces fui objeto de burla por las cosas que escribí, y pues… me importa un huevo, por lo menos me leyeron.
Fuiste un vomitadero fiel.
Chao. 

Wednesday

Precalentamiento de un tipo cualquiera para la marcha del 4 de agosto del 2011.



Esto es para mañana, o para su efecto hoy, jueves 4 de agosto del 2011. Sólo puedo pensar en mi abuelo materno, despertándose a las 5 de la mañana para ir a trabajar al matadero Franklin para comprarle la primera calculadora a mi madre. Y llegar como a las 11 de la noche, exhausto, cubierto en restos de animales desconocidos, sin darle el beso de las buenas noches a sus hijos. Pienso en mi padre que caminaba cuadras y cuadras para tomar la única micro que pasaba en esa época cerca de su casa, siempre con los mismos zapatos, porque no había plata para otro par. También se me viene a la mente mi abuelo paterno, el que viene del campo, el que llegaba embarrado a la casa después de volver del colegio en medio de alguna tormenta del cruel invierno que a veces otorga la Región del Maule.

Estoy pensando en eso, y en muchas otras cosas más. Y veo lo que son capaces de hacer algunos seres despreciables, publicando datos personales, buscando excusas para ponerle encima a otras excusas. Eso de que los jóvenes se deben calmar, de que ya no son tiempos para andar tomándose establecimientos, mucho menos caminar por la calles que son todos, y mucho menos hacer barricadas que a algunos les trae de vuelta cosas que pasaban hace décadas. Pero al mismo tiempo me acuerdo de los protagonistas, esas sonrisas, esa creatividad, esas ganas. Cosas que a veces se opacan por la violencia de sólo un puñado de gente que aun no comprende que la destrucción solo lleva a más destrucción.

Por eso y por mucho más voy a marchar. Por sentir esa sensación de tener un país una vez más. Voy a marchar por mis abuelos, por mis padres, por mis hermanos, por las supuestas generaciones que ayudare a engendrar en un mundo injusto. Por mis amigos, por todo el planeta que nos está observando. Por sentir la calle, por gritar, por saltar, por bailar. Siempre pensando que alguien por ahí tendrá un pupitre digno donde estudiar, donde todos puedan hacerlo, donde las puertas siempre estén abiertas al aprendizaje.

Voy a dejarlo todo en la calle. En contra de un gobierno ciego. Que sólo sabe tirar la piedra, y después se hace el idiota. El que le prohíbe a algunos el derecho a casarse, el que quiere destruir el sur, el que manda a ciudadanos chilenos a golpear a otros ciudadanos chilenos. Mientras le sonríe a las cámaras, y saca a mineros atrapados de una mina como si fuera el estreno de alguna película de Hollywood, por la falta de comunicación con 17 millones de personas.

Si te diste el trabajo de leer esto, este es el ultimo párrafo. Espero verte por ahí, entre la multitud. Espero que nos demos la mano, espero que me sonrías, espero caminar junto a ti, junto a todos. Espero que me reconozcas entre miles y miles de personas unidas por un mismo sentimiento.