Thursday

La verdad




La verdad no existe.
Si quisiera existir sufriría dentro de tanta mentira.
Ni Dios ni el Diablo la manejan.
Es incontrolable, como si quisiera por si misma decirnos la verdad.
Expresándose por si misma.
Pero no puede.

No terminar las ideas son el mejor plan.
Porque ninguna es capaz de completarse por si sola.

Y el fuego, la adicción de los soldados,
Los combatientes,
Los pirómanos,
Y los amantes inexistentes.
Tal vez pueda poseer esto llamado verdad.
Pero es ambigua, como las noche que no quiere ser día.
Y el día que no quiere volver a la misma oscuridad.

El momento sin colores.
Pero que en fin los tiene a todos al mismo tiempo.

Aventurero es el que se atreve a explorar.
Abogado es el que se sabe las leyes de memoria.
Lector es el que no solo ve palabras, es el que lee sinceramente.
Critico es el que encuentra errores incluso en las cosas que quiere mucho.

Las profesiones de los adictos al trabajo.
Y los trabajos para los adictos a su profesión.

El sol esta cada vez mas cerca de la tierra.
Haciéndole competencia a la luna.
Y las verdades propias y ajenas.
Se esfuman como la lava ardiente que sube por nuestros brazos.
Esas dos extremidades que están apuntando hacia el cielo.
Lava ardiente que quiere estar mas cerca de lo eternamente caliente.
Porque la perpetuidad del sol hirviente se le acerca a la verdad.
Y eso es lo único que le queda.

Mira todo lo que tienes alrededor.
¿Lo viste? Excelente.

Miremos por lo menos de reojo todas esas cosas.
Porque no vale la pena dejarlas pasar.
Como las cosas importantes que vemos irse todos los días.
Desde que somos fetos hasta que nos escondemos dentro de las arrugas.
Sonreirás.
Porque fuiste capaz de amar.
Aunque sea solo una vez.

Llena de heridas tus espacios vacíos.
Se sanaran por si solas.

Tan grande es este planeta como para perdernos.
Pero es muy pequeño comparado al resto del universo.
Creado por el hombre.
Ya que es nuestra especie la única capaz de crearle nombres a las cosas que no deberían tener títulos.
Nosotros inventamos la Ciencia, y eso es lo que es: un invento.
Al igual que las relaciones humanas y los automóviles.

En el aire vació nos encontramos todos.
Flotando en una taza de leche que siempre puede llegar a explotar.

Y quedáremos afónicos.
Dentro y fuera de las cuevas.
De los registros civiles y de los departamentos pilotos.
Y veras como las cosas están hechas en realidad.
Porque somos hechos de carne y hueso.
Y las serpientes también son hechas del mismo material.

Tuesday

Tuyo







Yo me quejaba. De todo. Lo veía todo de una forma tan amarga, que ni siquiera era critica, era pensar de forma negativa. Formas negativas que pronto se convirtieron en ilusiones. Las formas de las cosas siempre cambian, sus contornos también, y su contenido es lo mas cambiante. Miradas que se transforman en besos. Movimientos de manos que se convierten caricias. Conversaciones que se mutan, y se hacen confesiones.

Siempre que escucho a una sirena, la de los bomberos o de una ambulancia, pienso en ti. No de manera desagradable, sino porque eres un llamado de atención. Diciendo “Aquí voy yo” y nadie te detiene. Nadie. Y los demás vehículos se hacen a un lado. Desde los autos pequeños hasta los camiones. ¿Y porque las sirenas tienen que ser desagradables? Si están aquí para ayudarnos, con rapidez, con velocidad. Rauda y orgullosa abriéndose paso entre esos otros que nada tiene que hacer por acá.

Te enfrentas a mi. Con toda tu linda humanidad. Un desafió de esos que salen en los libros de historia, y no en los programas de televisión. Porque vale mas la pena estar plasmada en una hoja que en una pantalla. Y mejor aun si ese plasmar es a través de audífonos, o de parlantes, o por cualquier maquina que emita sonido alguno. Recordándome que estas ahí, a unas cuantas ondas de distancia.

Yo que me quejaba de todo. Cuando de verdad eres un regalo. Que no fue celosamente empaquetado. Fuiste otorgada tal como eres. Sin papel envoltorio, ni malas intenciones. Y me hablaste, te mostraste, desnudaste tus palabras, capa por capa, a mi. Y yo las acepte, las tome, las aprecie, y las ame. Las amo.

Comienzo a desarmar tus silabas, a investigar tus acentos, y no encuentro nada entremedio. Y eso es bueno. No hay nada que los contamine. Como si pensaras todo lo que comunicas con tu voz de rayos, centellas, explosiones, marchas, manifestaciones y gritos de alguien que no le tiene miedo a nadie, ni a nada.

No quiero hacerte preguntas. Las preguntas son incomodas, y las interrogaciones son para torturadores y Tribunales. Las respuestas ya las tengo. Y las abrazo.

Me imagino en un avión, y ya sentado repaso todo lo que he dicho, todo lo que te he dicho, también lo que te he hecho y todo eso. La azafata sigue ofreciéndome cosas que yo no entiendo, y el piloto con su voz de robot informa de vez en cuando el estado del vuelo. De nuestro vuelo. Porque los destinos son mejores si son improbables, incluso son mas lindos de esa manera.

Llámame cuando quieras. Soy tuyo y de nadie mas.

Monday

La vida



Te vez caminando en la carretera, el cactus es tu compañero, los buitres también a veces acompañan. Llevas litro y medio de destilado de destilado de cebada, cereal fiel, dentro de tu cuerpo. Lo tomaste por que no tenias nada mejor que hacer. Mientras baja por tu garganta te siente algo libre, como cuando uno era joven y terminaba el día de clases, pero sabias que tenias que volver al otro día. ¿Y para que vivo? Vivo para ti, por el poco de ese liquido que queda en una botella que prefiero ver medio llena.

Estoy desenterrándote desde lo mas desconocido de mi tierra llamada corazón. Siento en mi pecho las palas sacando el polvo, la arena, la tierra rica en minerales donde a veces crecen flores y calabazas. Como el viejo órgano eléctrico estacionado en un rincón de mi hogar. Te saco la funda, te desempolvo y te hago cariño. Toco las pocas canciones que se me y te contemplo, no como una reliquia, sino que con un afecto adquirido. Como si ya estuviera entrenado a apreciarte, a tocarte, a sentirte y a quererte. Dentro mis botas, donde las serpientes y los grillos viven en armonía, donde a veces hay peleas pero se reconcilian entre mis dedos, esta todo el cansancio que también se transmite en mi espalda, de estar tanto tiempo sentado, encorvado, escribiendo sobre todo. Sobre estas cosas, y sobre ti.

Construyo mesas con la madera que encuentro en el camino. Madera de diferentes árboles, algunos solemnes otros mas cercanos a ser enredaderas. Construyo mesas para que podamos comer juntos. Sin nadie que nos moleste. El único que nos puede molestar son los perros, no porque quieran, sino porque están celosos de nuestro afecto, y porque se sorprenden del hecho de que siempre estemos tomados de las manos. Y por eso les gusta aullar, no solo a la luna, sino que también al rechinante sol que no les quiere dar sombra. Porque el sol también quiere iluminarnos a nosotros dos, la gran linterna del cielo nos regala rayos sin querer nada a cambio. Solo algunas nubes para que de vez en cuando puedo tomarse un feriado.

Haces experimentos con diferentes plantas. Algunas son pócimas. Pero en fin son todas con el fin de llegar a algún grado embriagador. Algunas son tan toxicas que solo sirven como pintura. Pero las pruebas todas. Sin saber los resultados. La ultima vez quedamos literalmente en las nubes, por tres días seguidos, con un invento mió, un liquido morado y dulce, hecho con las flores que porfiadamente crecen en el techo de esta casa. Donde las abejas encontraron refugio, y hacen su miel de forma clandestina, lejos de los ojos del apicultor furioso apicultor.

O la vez que hicimos, juntos, un brebaje de todo lo que encontramos, y el resultado fue al rojo, un rojo vivo, lo tomamos, y no despegamos nuestros cuerpos por toda una noche. No nos desconectamos, nos cantábamos al oído, tu me rascabas la espalda y yo la tuya. Fue un brebaje que nos unió, tanto, que nuestros alientos se convirtieron en uno. En uno solo.

Mis rodillas ya no se cansan. Solo jadean. Como si tuvieran bocas. Pero como animal, siempre siguen con perseverancia instintiva. Un llamado a la naturaleza, dentro de lo que se pueda considerar natural, porque tu y yo somos capaces de crear otras realidades y dimensiones, que nos son tan reales como lo que sientes, escuchas y hablas ahora mismo. Una realidad que somos capaces de amoldar como si fuera una masa, una crema, que nos untamos mutuamente a cualquier hora del día o la noche.

Mientras salgo de mi letargo. Y vuelvo a la sobriedad. A la que no quiero volver, porque estar contigo es impagable, me pregunto ¿en que pensaras ahora? Yo no pienso en nada. Solo en ti como una figura tan importante en mi vida como yo mismo.

Saturday

Te quiero





Por mis errores ortográficos, que son muy seguidos, y por los miles de suspiros que me sacas desde que me despierto hasta que voy a dormir. Aunque estoy seguro que también me los sacas cuando estoy soñando. Sueños que a veces archivo y que otras veces solamente los olvido, porque el ser humano no es perfecto. Menos mal que no somos computadoras, todo seria menos interesante, sin afecto, y no existirían esos momentos en que los labios se juntan, en que las manos se juntan, o cuando las piernas toman personalidad propia y se enganchan como si tuvieran algún material magnético.

Todos cometimos errores, tantos que podríamos armar una extensa base de datos que no terminaría aunque quisiéramos. Tu también los cometes. Pero esos mismos errores son los que quiero cambiar por algo que no sea tan ajeno a ellos mismos. Porque ninguna caminata, ninguna aparición de la luna, o las veces que me distes besos escondidos en algún rincón vació, pero igualmente publico, de la ciudad.

Puedo ser el ser mas complicado del mundo, hasta cierto punto todos lo somos. Somos un laberinto que solo se puede descifrar con paciencia. Así como aun yo sigo en ese laberinto, pero no estoy perdido, tampoco nervioso, ni desesperado por encontrar el final de este. Solamente sigo caminando, probando nuevos los nuevos pasadizos que se aparecen por ahí de vez en cuando. Entrando y saliendo. Probando por doblar a la izquierda o a la derecha. A veces paro por un respiro. Pero sigo, sin provisiones y los obstáculos son tan lindos como tu.

Como esos breves segundos en que entras a algún lugar, segundos que se extienden, y todo es en cámara lenta. Como si tuvieras un control debajo de tus mangas. Y todo se detiene un instante, y yo me quedo tan pasmado, rojo, y enamorado que me han tenido que pegar cachetadas de las buenas para despertarme.

Porque el otro día me puse a hablar con desconocidos. Uno de ellos me dijeron que tenia cara de estar en otro planeta, la mujer presente dijo que tenia cara de enamorado. Y el hombre mas viejo dijo que mi remedio eres tu. Les di cigarros en agradecimiento y me fui. En el auto de vuelta a casa no pare de sonreír. No preguntes porque.

Hablar contigo. Sobre tantas cosas. De las miradas de lejos. Y si, incluso de las miradas de cerca. Porque los ojos dicen mas o menos lo que queremos, lo que pensamos, e incluso sobre lo que pensaremos en instantes. Como un “a continuación” en las pupilas.

Quiero y necesito escuchar tu voz, porque me tranquiliza. Como si algo gigante y omnipotente acariciara a un dinosaurio.

Para que sigas sacándome estas sonrisas.

Porque si por algo quiero ser recordado es por haber dejado un legado, un diminuto pero digno legado de palabras. Tan imprecisas, pero directas. Como las que digo día a día tratando de amenizar lo intranquilo que estoy con mi afecto hacia ti. Un sentimiento intranquilo pero que al mismo tiempo me hace sonreír, me mantiene mas vivo de lo que ya estoy, Hacia tus palabras que son iguales a todas las demás, pero que para mis oídos son diferentes.

Sobre como estas cada día mas cansada de mi. De mi presencia. De lo que digo, de lo que no digo, de o que hago y no hago. Pero en verdad no es tan así. Quiero pensar que no es así. Porque me acuerdo de esas sonrisas espontáneas y perfectas, y soy otro. Ese que nadie conoce. Ese que te quiere. Ese que te hace feliz. Ese que es capaz de hacer cualquier cosa. Cualquier cosa.

Terrorismo 2





Dile hola a mi pene. Te da una cordial bienvenida.

Perras. Ustedes están en todo su derecho de bajarse los pantalones. Porque yo ya me los baje hace rato.

¿Lo entiendes todo? ¿No? Yo tampoco. La verdad es como una katana oxidada con sangre de miles de años. Desde la época samurai hasta los yakuzas tatuados que hoy en día controlan los barrios rojos de Tokio. Así de vieja, corrupta y traicionera es la verdad.

Y por todas las almas perdidas del siglo pasado. Del anterior a ese, y de los que hubieron incluso antes. Y por este que recién comienza. Compuse canciones que no valen la pena ser cantadas, cartas que nunca serán leídas correctamente, y mensajes ocultos que son interpretados de forma errónea. No es incomprensión, es manipulación de información al gusto de uno mismo.

Porque ni las contraseñas, ni el código Morse, ni las señales de humo, tampoco las radios piratas, pueden mostrar este maldito fuego que abarca desde mi entrepierna, quemando gran parte de mi corazón y atacando mi cerebro como si fuera Belfast en esos años donde los irlandeses no querían ninguna corona a cargo de su futuro.

Un fusilamiento a mi mismo, y no llevo vendas que cubran mis ojos. Pero si lo único que le pido a las autoridades es que me dejen morir fumándome un cigarro. Porque podré creerme un rebelde de mierda, podré creerme un amante sin fronteras, pero siempre voy a apoyar a las transnacionales tabacaleras porque sin ellas no soy nada. Me lleno de algo, en este caso, nicotina, alquitrán y otros químicos, a falta de afecto, sonrisas, abrazos, besos y fuerza. El punto es… si quieren dispararme contra una pared pues denme un cigarro. Eso es todo lo que pido. Porque la imagen de ella la tengo grabada en todos los espacios posibles de mi cuerpo. Así que de alguna manera ya me voy con su recuerdo.

Tal como lo fue, incluso literalmente igual, eso de conducir un vehiculo, lleno de tiempo, cables, detonadores y mecanismos raros diseñados por algún ex militar soviético loco, o un alemán forzado a trabajar para el endemoniado Fuhrer. Pues para que sepan de ahí vienen las armas con las que se pelean hoy en día, de cuando esos idiotas luchaban entre ellos por repartirse el mundo como un pastel. Que no tiene nada de dulce, debe tener sabor a cenizas. Porque son las cenizas las que se esfuman con un leve soplar del viento, como los amigos y los candidatos.

El rechinar de huesos suena igual que el rechinar de las guitarras eléctricas. Si los conectas a un amplificador debe sonar exactamente igual, al punto de formar canciones. Cuantas sinfonías podríamos haber creado con todos los muertos que llevamos en nuestra larga y patética historia llamada humanidad. Yo te puedo cantar muchas canciones, incluso si me amarras de manos y pies, y pones un revolver dentro de mi boca abierta. Como pidiendo que me mates, porque se muy bien que no eres capaz siquiera de apretar ese gatillo. Te da susto y rabia. Sudas y lloras. No eres capaz de apretar ese gatillo, al igual que ninguna persona en corbata se ha atrevido a apretar el botón. Ese botón que se supone terminara con la vida humana, con este planeta. Que con su presionar convertirá todo en cenizas, como ya lo dije hace un rato. Cenizas, cenizas y mas cenizas.

Metralleta sobre mi hombro, agarrándome las pelotas con una mano, y con un megáfono con la poca sabiduría que tengo. Ya no pretendo pelear con libros, porque fueron quemados en una hoguera. Prohibición en todas sus formas. Censura que excita. Y seguirán siendo quemados mientras todos buscan sus zapatos con 50% de descuento entrando a las tiendas como animales en éxtasis, y mientras todos los empleados de las Bolsas de Comercio de todo el mundo se sigan tocando el trasero a escondidas ¡Compra! ¡Compra! ¡Vende! Vende! Mientras las prostitutas les practican sexo oral por debajo de la mesa. Si, como el bolero.

Y pues en ese estado esta mi amor. Dije estado, no Estado. Me podrás sacar las venas de un solo zarpazo, pero no me quitaras, ni nadie me quitara, mis puños, mis patadas y mi preciada basura llamada voz. Yo seguiré haciéndote el amor como se debe. Hasta que no me queden fuerzas, o hasta que alguien se atreva a matarme.

Esto puede ser interpretado como rabia, pero no es eso. Es todo lo contrario. Son simples palabras que aparecen en mi pensar cuando me muerdo los labios y cuando pienso en balazos.

Este es el ataque terrorista mas grande y horrible de la historia. Lo se, porque varios francotiradores ya presentaron sus renuncias formales a sus respetivos ejércitos. Este ataque terrorista se llama: Te Quiero.